Ósmosis Inversa: qué es y para qué sirve

que es la osmosis inversa y para que sirve
La ósmosis inversa se ha convertido en la forma más efectiva y segura de filtrar y purificar el agua de consumo humano, razón por la cual es una tendencia en España y el mundo. Con este sistema se obtiene un agua de más calidad, que quita de verdad la sed, refresca y nutre a la persona que la consume.
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La ósmosis inversa es un sistema de filtración que utiliza una membrana muy fina y presión para transformar agua del grifo cargada de sales, cal y otras impurezas en un agua mucho más pura. Es eficaz porque no solo retiene partículas visibles, sino también muchas sustancias disueltas que otros filtros no consiguen eliminar.

En este artículo te vamos a contar todo sobre la ósmosis inversa: cómo funciona en la práctica, para qué se utiliza en casa y en la industria, qué ventajas ofrece y qué alternativa tienes si no quieres instalar un equipo bajo el fregadero.

¿Qué es la ósmosis inversa?

La ósmosis inversa es un proceso físico de filtración del agua que se basa en aplicar presión sobre el agua de red para hacerla pasar a través de una membrana semipermeable. Esa membrana deja pasar las moléculas de agua y retiene buena parte de las sales disueltas, parte de los metales pesados, nitratos y otras sustancias no deseadas.

Su objetivo es eliminar impurezas del agua para hacerla más pura, más agradable al gusto y, en muchos casos, más adecuada para personas que buscan un agua de baja mineralización. Cuando hablamos de osmosis inversa en el hogar, solemos referirnos a un equipo instalado bajo el fregadero, conectado a la toma de agua de la cocina, que dispone de varios filtros y un pequeño depósito.

En esos equipos, el agua de la red entra, atraviesa diferentes etapas de filtrado y la membrana y sale transformada en un agua de sabor más neutro, con menos cal y una concentración de sales notablemente más baja que la del agua original.

Diferencia entre ósmosis natural y ósmosis inversa

En la naturaleza, la ósmosis es el fenómeno por el cual el agua se mueve de forma espontánea a través de una membrana semipermeable desde una solución menos concentrada hacia otra más concentrada. Es lo que pasa en nuestras células, que regulan el paso del agua para mantener un equilibrio interno.

La ósmosis inversa, como su nombre indica, invierte ese proceso natural. En lugar de dejar que el agua se mueva sola, se aplica presión sobre el lado donde el agua está más concentrada en sales y otros solutos. Al ejercer esa presión, se fuerza al agua a atravesar la membrana hacia el lado más limpio, dejando atrás gran parte de las sustancias disueltas.

Imagina dos recipientes separados por una fina membrana. En uno hay agua casi pura y en el otro agua salada. De forma natural, el agua más limpia tendería a moverse hacia la más salada para equilibrar la concentración. Con ósmosis inversa hacemos lo contrario: presionamos el lado salado y conseguimos que el agua se mueva en sentido inverso, atravesando la membrana y dejando gran parte de la sal en el lado de origen. Esa es, simplificada, la misma lógica que utilizan los equipos de osmosis inversa domésticos.

¿Qué papel juega la membrana semipermeable?

La membrana semipermeable es el corazón de cualquier sistema de osmosis inversa. Se trata de una lámina muy fina, habitualmente enrollada en forma de espiral, con poros microscópicos que permiten el paso del agua, pero no de muchas de las sustancias que están disueltas en ella.

Podemos imaginarla como un colador ultra fino. Un colador normal separa pasta de agua; la membrana de ósmosis separa agua casi pura de un cóctel de sales, exceso de minerales y otras moléculas. Cuando el sistema aplica presión, solo una parte del agua consigue cruzar la membrana. Lo que logra pasar se conoce como agua osmotizada o permeado; lo que no pasa se queda en el lado de rechazo, con una mayor concentración de impurezas.

La membrana es clave porque determina en gran medida la calidad final del agua. Por eso el sistema incluye prefiltros que protegen esta membrana de partículas más grandes y del cloro, y por eso también es importante sustituirla cuando el fabricante lo indica. Si la membrana se satura o se daña, el equipo sigue funcionando, pero el agua producida deja de ser tan pura.

¿Cómo funciona un sistema de ósmosis inversa?

Un sistema de ósmosis inversa doméstico toma el agua del grifo, la prepara mediante filtros, la empuja con presión contra la membrana y finalmente almacena el agua purificada en un pequeño depósito. Cuando abres el grifo del equipo, el agua pasa por un último filtro y llega al vaso.

Aunque hay modelos más complejos y otros más sencillos, casi todos siguen este esquema: primero se prefiltra, después se separa el agua en la membrana y por último se afina el resultado.

Las etapas del filtrado del agua

Podemos dividir el recorrido en tres grandes fases consecutivas.

Fase 1 – Prefiltros (sedimentos y carbón activo)

En primer lugar, el agua de red atraviesa uno o varios prefiltros. El primero suele ser un filtro de sedimentos, que retiene partículas visibles o casi visibles, como arena, óxidos o pequeños restos procedentes de las tuberías. Esta etapa protege la membrana y evita que se ensucie rápidamente.

A continuación entra en juego el filtro de carbón activo. Su función principal es reducir el cloro presente en el agua y ciertos compuestos orgánicos que pueden aportar olor y sabor desagradable. Gracias a este paso, el agua mejora ya algo su sabor, pero sobre todo se protege la membrana, ya que el cloro puede dañarla con el tiempo.

Fase 2 – Membrana de ósmosis (eliminación de sales y contaminantes)

Después de los prefiltros, el agua llega a la membrana de osmosis inversa. En esta fase, el equipo utiliza la presión de la red, y a veces una pequeña bomba, para empujar el agua contra la membrana.

En este punto se produce la separación principal. La membrana deja pasar sobre todo agua y retiene gran parte de las sales disueltas y metales pesados, una proporción importante de nitratos y otras sustancias que son demasiado pequeñas para ser detenidas por filtros convencionales, pero demasiado grandes para atravesar los poros de la membrana.

El resultado son dos corrientes. Por un lado, el agua osmotizada, de baja mineralización, que se almacena en un depósito. Por otro, el agua de rechazo, que arrastra consigo las impurezas concentradas y se envía al desagüe.

Fase 3 – Postfiltros y remineralización

La tercera fase tiene lugar justo cuando abres el grifo del equipo de osmosis inversa. El agua del depósito atraviesa uno o varios postfiltros cuya función es terminar de ajustar el sabor y, en algunos casos, el perfil mineral.

Es habitual que exista un filtro de carbón activo final para eliminar cualquier olor residual y pulir el sabor. Algunos sistemas incorporan también un cartucho de remineralización, que añade pequeñas cantidades de minerales como calcio y magnesio. El objetivo no es volver a cargar el agua de sales, sino equilibrarla un poco para que el sabor sea agradable y no resulte demasiado plana.

¿Qué es el agua de rechazo? ¿Cuánta se desperdicia?

El agua de rechazo es el agua que el sistema no aprovecha como agua de consumo porque ha quedado más concentrada en sales y otras sustancias retenidas por la membrana. No es un agua sucia en el sentido clásico, pero sí es un agua menos interesante para beber y que el equipo envía al desagüe para proteger la membrana y mantener su eficacia.

En muchos equipos domésticos se maneja un ratio aproximado en el que para obtener alrededor de un litro de agua osmotizada se generan unos tres litros de agua de rechazo. Esta proporción puede variar según el diseño del equipo, la presión de la red y la calidad del agua de entrada, y existen modelos más eficientes que reducen esta relación.

Aunque lo habitual es que el agua de rechazo se pierda por el desagüe, algunas personas deciden recogerla para usos no potables, como fregar el suelo o tirar de la cadena, e incluso para regar ciertas plantas que toleren bien aguas más mineralizadas. De esta forma, se reduce el impacto del sistema sobre el consumo total de agua del hogar.

¿Para qué sirve la ósmosis inversa?

La osmosis inversa sirve para obtener agua de gran pureza a partir de un agua de partida que no tiene el sabor o las características deseadas. Esto puede ser útil en una vivienda, una oficina, un restaurante o en procesos industriales que necesitan un agua muy controlada.

Uso doméstico: agua pura para beber, cocinar, infusiones, biberones

En el hogar, la aplicación más habitual es disponer de un grifo específico de agua osmotizada para beber y cocinar. Muchas personas recurren a la osmosis inversa porque viven en zonas con aguas muy duras, con sabores marcados o porque no quieren depender de garrafas.

El agua resultante del proceso suele tener una mineralización muy débil, con sabor suave y sin olores. Esto se nota al preparar café, té o infusiones, que dejan de arrastrar sabores extraños. También puede dar mayor tranquilidad al preparar alimentos para bebés, como biberones o papillas, siempre respetando las recomendaciones sanitarias para cada edad.

Beneficios para la salud: reducción de sodio, eliminación de nitratos y metales pesados

La osmosis inversa no es un tratamiento médico, pero sí puede contribuir a mejorar la calidad del agua de consumo en algunos casos. Al reducir la concentración total de sales, disminuye también el sodio presente en el agua. Esto puede resultar interesante para personas que quieren vigilar la suma de sodio que procede de todas las fuentes, incluyendo el agua, especialmente si siguen una dieta baja en sal por recomendación profesional.

El proceso de osmosis inversa también puede ayudar a reducir nitratos y parte de los metales pesados que, en determinadas zonas, pueden aparecer en el agua dentro de los límites legales, pero que algunos usuarios prefieren minimizar. La idea no es sustituir los controles oficiales de potabilidad ni convertir el equipo de osmosis en una solución milagrosa, sino añadir una capa extra de tranquilidad sobre la calidad del agua que se bebe cada día.

Aplicaciones industriales: laboratorios, industria alimentaria, desalinización

Más allá de los hogares, la misma tecnología se utiliza en diferentes sectores. En laboratorios, el agua de osmosis inversa se usa como base para preparar disoluciones o como paso previo antes de obtener agua ultrapura, ya que muchas pruebas requieren una calidad muy estable.

En la industria alimentaria, la osmosis inversa ayuda a garantizar que el agua que entra en contacto con los productos no aporte sabores ni compuestos indeseados. Se utiliza, por ejemplo, en la elaboración de bebidas, en líneas de producción y en procesos de limpieza donde la calidad del agua es importante.

Y en el ámbito de la desalinización, enormes plantas utilizan osmosis inversa para convertir agua de mar en agua apta para consumo humano. El principio es el mismo que en un equipo doméstico, pero a gran escala y con presiones mucho mayores para vencer la alta concentración de sales del agua marina.

Aqualivery: una alternativa sin instalación, sin cal y sin sodio

Si todo esto te resulta complejo o no te apetece modificar la fontanería de tu casa, existe una alternativa muy sencilla: Aqualivery. En lugar de tratar el agua de la red, en Aqualivery te llevamos a casa agua de manantial pura, sin sodio ni cal apreciable, lista para beber nada más abrir la botella. No hay equipos, membranas ni bombas; solo agua de alta calidad desde el origen.

El agua se envasa en vidrio retornable, evitando el uso de botellas de plástico y reduciendo la generación de residuos. Las botellas se recogen, se higienizan y se vuelven a utilizar, encajando en un modelo de consumo más responsable y coherente con la economía circular. Además, el vidrio no aporta sabor ni olores y mantiene el agua en condiciones óptimas.

La entrega a domicilio permite disfrutar de esta agua sin cargar con garrafas y sin preocuparse de instalaciones ni mantenimientos. Simplemente eliges la cantidad que necesitas y la recibes en tu puerta, lista para beber, cocinar, preparar infusiones o llevar a la mesa.

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